Saraguro, donde nace el arco iris



Mas de cinco años llevabamos intentando buscar un momento para visitar uno de los lugares que mas ganas teníamos de experimentar. Su cultura ancestral era y sigue siendo un aliciente que nos fascinaba vivir, y tuvimos la suerte de poder ir el pasado martes, correspondiendo a la invitación del Museo "Amawta Kawsan" en la comunidad Ñamarín.

Después de un no muy cómodo viaje de Catacocha a la capital de la provincia, debido a una Cooperativa de buses no muy familiarizada con la renovación y mantenimiento de sus vehículos (nada recomendable efectuar el traslado en la Cooperativa Catamayo), Saraguro, a una hora y veinte minutos de la ciudad de Loja te recibe a sus 2.530 msnm con espectaculares praderas verdes a modo de bienvenida, conformado por una dispersa extensión de comunidades que forman el grueso de un lugar idílico para los que nos gusta la ruralidad.

Destrozan sendero ancestral con una vía para vehículos en Catacocha



Antiguo sendero interrumpido por la nueva vía
No quería escribir sobre nuestra última salida con la Ruta de los Cerros pues hicimos una caminata que ya habíamos realizado hace unos dos años, la subida al cerro Guanchuro en los alrededores de la ciudad capital del cantón Paltas siempre es un gran placer, sobre todo por divisar las mejores vistas panorámicas de la ciudad de Catacocha desde su cima, algo que se convierte en un lujo para residentes y visitantes.

Pero la indignación de ver destruida la subida ancestral en dos tercios por hacer una vía para vehículos me ha impedido no hacer uso de mi derecho de protesta y dejar pasar este despropósito como falta de respeto a la historia y patrimonio. Ni que decir tiene el flaco favor que se le hace a un turismo rural y de senderísmo que sin duda sería el gran generador de trabajo de la zona. Porque no nos engañemos, Paltas no tiene fuentes de trabajo, el único motor que cambiaría el ritmo de dejadez actual social sería EL TURISMO RURAL Y EL SENDERISMO.
No me vengan con otros cuentos demagogos de la situación, llevo suficiente tiempo aquí para haber sufrido el estado del cantón y tener comprobada hasta la extenuación la idiosincrasia, cultura y forma de funcionar de todos los ámbitos poblacionales.

Coplas ecuatorianas en cuartetas y quintillas



Fotografía soymusicaecuador.blogspot.com
Muchos de los que leéis el blog regularmente sabéis que mi vida en el mundo del folklore ha sido intensa y muy duradera (la cual retomaré en muy pocos meses) hasta que vine a vivir a Ecuador. Esa afición jamás desaparece y siempre se encuentra con que alimentarla, sea con baile, con música, con indumentaria... o como es este caso, recopilando coplas que voy encontrando, unas leyéndolas en libros de temática tradicional ecuatoriana y otras escuchándolas de la boca de personas mayores que aún las recuerdan.

Leyenda de Guambona. Mitos y leyendas en los Andes bajos ecuatorianos



Pampas de Guambona, Puyango

Al sureste de Alamor, en la parroquia Vicentino, perteneciente al cantón Puyango, se encuentran las Pampas de Guambona y las de Chitoque, lugares poseedores de abundantes leyendas que han pasado de generación en generación.

La que os transcribo relata la dura realidad de los auténticos Chitoques: indios curtidos al sol y al trabajo, resignados a la suerte que les deparó el conquistador, quien ahora les había doblado la carga tributaria de diezmos y primicias el cura párroco. De no cumplirla, no habría bautizo para los "guagas" (bebés), ni matrimonio, ni confirmación, ni comunión, ni extrema unción, es decir, se les negaba el perdón de Dios.

Cerro Padre Urco y lagunas de Soracola, el jardín del edén



Peña del Padre Urco en Catacocha
Un sábado cualquiera te levantas bien temprano con la ilusión de volver a irte de caminata por rutas que estás deseando explorar y vences esa pereza del amanecer que te empuja cuando intentas reunir las fuerzas necesarias para sacar los pies de la cama. Son las 6.30 cuando ese bendito ruido de la alarma te vuelve a recordar que te has quedado dormido de nuevo. Lo que me consigue levantar es la ilusión de saber que vamos a descubrir otros lugares, que aunque parecen lo mismo de siempre, consiguen arrebatarme una expresión de admiración cada vez que caminamos por este paraíso.

El sendero hacia la peña del Padre Urco, entrando por la pequeña aldea de La Supa (apenas a unos 7 kms de Catacocha) nos recibe dormido, sólo con el estruendoso canto de la "chiroca" a modo de ánimo para empezar a caminar rodeados de una vegetación que ya va secándose por la ausencia de lluvias. Un ánimo que no necesitábamos pues las ganas de subir a esa peña, tan llena de leyendas y supersticiones, y luego bajar para ver las lagunas de donde se alimenta la gran chorrera de Soracola era suficiente aliciente para estar ya activos y preparados para otra caminata para el recuerdo.